27 may. 2015

Las batallas de Alex de la Iglesia y Roberto Sneider

El pasado 21 de mayo tuve la oportunidad de asistir al foro hispano-mexicano 189 maneras de hacer cine (organizado por NOCTURNA, IMCINE, la Embajada de México en España, Fundación Santillana, el Instituto de México en España y Centrocentro). 

Al final de una jornada en la que se habló sobre la relación de ambas industrias culturales (México y España) y las posibilidades de colaboración entre ambos países, Alex de la Iglesia y Roberto Sneider tomaron la palabra para contarnos un poco sobre sus trabajos, las limitaciones, las "batallas" que libran para hacer cine, y dar un par de consejos a los aspirantes a cineastas.

Quien escribe fue armada de lápiz y papel, con los ojos y los oídos bien abiertos, y os trae hoy algunas de las cosas que ambos directores contaron durante la charla.

Sobre el guión

Para Alex de la Iglesia el guión de una película es una herramienta para empezar, secundaria. El guión pasa por muchas manos antes del rodaje, y que todos opinan sobre él al punto que ya no es lo que era. Al final, no se valora la creatividad o la autoría de un guión, sino su eficacia. Y todos tienen opiniones acerca de cómo hacerlo más eficaz. Alex dice que el trabajo del director es poner orden, y convertir el guión "manoseado y mancillado" en algo "rodable". Que, al final, no se note que lo han tocado tantos.

En la experiencia de Roberto Sneider, cuyas películas como director son adaptaciones de novelas (con guiones suyos), el proceso comienza con la película que nació en su cabeza de cuando leyó la novela. Su adaptación es su visión de la novela, pero también su visión del mundo. Y por eso, dice, es que algunas cosas cambian entre el libro y la película.

Sobre el trabajo del director

Alex piensa que rodar es "trabajar con amplificador". El director se lo pasa muy mal rodando: sufre, se cabrea. Pero ese sufrimiento es parte del trabajo. Dice: "rodar es duro; pero más duro es el aburrimiento, el paro, y el no poder hacer tu trabajo".

Sneider coincide. Nos cuenta que recordaba su primer rodaje como una experiencia muy dura; pero que cuando vio el detrás de cámaras se vio sonriendo todo el tiempo. Piensa que se debe haber quedado con el recuerdo negativo, pero que en realidad se lo estaba pasando muy bien. Y que suele pasárselo muy bien haciendo su trabajo.

Los directores coinciden en que el trabajo del director es conciliar su visión con el gusto del público y las circunstancias del rodaje. Dice Alex: "El director surge cuando te adaptas a las condiciones, buscando tu esencia y aquello que te llevó a hacer cine".

Durante el rodaje, el director descubrirá que el escenario no es el que tenía en su mente, que los actores no interpretarán a los personajes como él los imaginaba, y que cuenta con menos tiempo del que pretendía para hacer su trabajo. Y ahí es cuando tiene que hacer su trabajo, "poner orden" y lograr hacer algo que se acerque a su visión y entretenga al público.

Sobre el montaje

Alex, que está actualmente montando su próxima película, nos contó que muchas veces ni siquiera llega a ver todo lo que ha rodado. Que, a veces, cree que tenía material que nunca rodó; y que otras necesita salirse un momento de la sala para poder recargar energías.

Habla del montaje como un proceso largo y tedioso, en el que hay que encajar piezas. Recomienda repasar la película fijándose en detalles diferentes cada vez, para poder estar atento a todo, y también para no agotarse. Y, además, recomienda que no escuchemos las opiniones de los demás, porque parece muy fácil desde afuera; pero al final la película es tuya y escuchar a los demás puede ser muy malo.

Sobre sus películas

Ambos coinciden en que, después de ver sus películas tantas veces en la sala de montaje y en festivales, ya no vuelven a verlas. Sin embargo, hay dos momentos relacionados con ver sus películas que encuentran muy particulares.

Para Roberto Sneider, es muy interesante el poder ver sus películas acompañado de público. Lo recomienda; porque sirve para darte cuenta de qué funciona y qué no, y descubrir cosas que quizás no habías notado. Además, dice que verlas con públicos de diferentes lugares es una experiencia muy curiosa, ya que cada público reacciona diferente a las mismas escenas. Y te enseña mucho sobre su cultura y sus costumbres.

Para Alex de la Iglesia, ver sus propias películas cuando ya las ha olvidado es una experiencia única. Dice que es como ver la película de otro, y a la vez permite conocerse a uno mismo desde otro punto.

Consejos para directores

Además de contarnos sus experiencias como directores, Alex y Roberto se animaron a darnos algún que otro consejo. Cuando les preguntaron qué consejo daban a alguien que quisiera hacer su propia película, hablaron de su experiencia entrando a la industria (Alex haciendo decorados y Roberto en tareas de producción), y estuvieron de acuerdo en una cosa: aprendes con la experiencia y haciendo. Alex recordó que ahora es mucho más simple que cuando él empezó, porque tenemos la tecnología al alcance de la mano. Su consejo: "No pidas permiso. Hazlo".

Fue muy interesante y muy divertido escucharlos a ambos, conocer sus puntos de vista y sus experiencias. He salido de allí con ganas de repasar sus filmografías, y con ganas de escucharlos un rato más. Espero ansiosa la próxima oportunidad de escuchar a gente tan interesante.

25 may. 2015

The Babadook


Si escucháis a alguien decir que The Babadook es la mejor película de terror de los últimos años, no penséis que exagera. Definitivamente lo es. La paleta de colores, el trabajo actoral, los homenajes (al cine de terror y al cine en general, especialmente el detalle de los cortos de Méliès), la historia y la metáfora... todo me ha resultado prácticamente perfecto.

Jennifer Kent ha firmado una película que me ha dejado enamorada. Me ha reconciliado con un género que me estaba empezando a aburrir, y me ha convencido de que aún se puede hacer buen cine de terror. Definitivamente coincido con todo aquél que considere a The Babadook una gran película (de terror y en general). Si aún no la has visto, no pongas excusas: merece la pena.

 

22 may. 2015

All Your Favorite Shows!

He quedado maravillada con el montaje de All Your Favorite Shows! Este cortometraje de Ornana Films mezcla animación con escenas de películas para contarnos una historia. ¡Y qué bien lo hace!

 

¡Buen fin de semana!

20 may. 2015

15 cosas que quizás no sabías sobre Singin' in the Rain

Singin' in the Rain (Stanley DonenGene Kelly, 1952) es un musical inolvidable (y de mis favoritos). Es un clásico que estoy segura de que todos habéis visto; pero ¿cuánto sabéis sobre el detrás de cámaras? Hoy os traigo 15 datos interesantes sobre esta maravillosa película.


1. Sólo dos de las canciones de la película eran originales (es decir,compuestas para la película): "Moses Supposes" (Roger Edens, Betty Comden y Adolph Green) y "Make Em Laugh" (Arthur Freed y Nacio Herb Brown). 

2. "Singin' in the Rain", la canción que da nombre a la película, ya había sido usada cinco veces en el cine: The Hollywood Revue of 1929 (Charles Reisner, 1929), Speak Easily (Edward Sedgwick, 1932), Babes in Arms (Busby Berkeley, 1939), Judy Garland la cantaba en Little Nellie Kelly (Norman Taurog, 1940), y The Babe Ruth Story (Roy Del Ruth,1948). Además, Judy Garland también cantó "Good Morning" junto a Mickey Rooney en Babes in Arms

3. El guión se escribió a partir de las canciones, y no al revés. Se pensó en una historia que pudiera contenerlas todas. Y la inspiración surgió de la vida real: los guionistas habían comprado una casa de una estrella del cine mudo que había perdido su fortuna, y su carrera se había ido en picada con la llegada del sonido.

4. La mayoría de los personajes están inspirados en personas reales: R.F. Simpson en Louis B. Mayer, Dora Bailey en Louella Pasons, Zelda Zanders en Clara Bow, Roscoe Dexter en Erich von Stroheim, y Olga en Pola Negri y Gloria Swanson.

5. Además de usar canciones de otros musicales, se reusaron coches y atrezzo de otras película, incluido mobiliario de Flesh and the Devil (Clarence Brown, 1926).

6. Para The Royal Rascal, la película ficticia que se estrena al principio de Singin' in the Rain, se utilizaron escenas de The Three Musketeers (George Sidney, 1948), película protagonizada por Gene Kelly. Se les quitó el sonido y el color, y se cambió la imagen de Lana Turner por la de Jean Hagen (si os fijáis, Lana Turner se cuela en algún plano).


7. Debbie Reynolds tenía 19 años cuando consiguió el papel de Kathy (se pensó en Judy Garland, pero era "muy mayor") y aún vivía con sus padres durante el rodaje de Singin' in the Rain. Para llegar a tiempo al set cada mañana se levantaba a las cuatro y cogía tres autobuses. Alguna vez se quedó a dormir en el set para evitar el viaje y descansar (las jornadas podían llegar a las 19 horas).

8. La pobre Debbie no era la favorita de Gene Kelly: después de rodar la escena de "Good Morning", en la que cuentan que ella terminó con los pies destrozados al punto que tuvieron que llevarla en brazos a su camerino, Gene Kelly decidió que había que hacer un dubbing de sus sonidos de claqué porque no eran lo suficientemente buenos. 

9. También se dice que Fred Astaire la encontró llorando bajo un piano luego de que Kelly le dijera que no era capaz de bailar, y que decidió ayudarla a mejorar su técnica. A pesar de haber derramado algunas lágrimas durante el rodaje, Debbie Reynolds encontró difícil lo de llorar en cámara: en la escena en que el personaje de Gene Kelly revela que Kathy es la estrella y no Lina, la actriz tuvo que recurrir al viejo truco de frotarse los ojos con cebolla. 

10. Reynolds no fue la única que lo dio todo en el set. El truco de la voltereta de Donald O'Connor le dejó una semana en cama: el actor fumaba demasiado y terminó de rodar el truco exhausto y con varias quemaduras de los roces. Lo peor es que tuvo que repetirla cuando descubrieron que la cinta se había estropeado y no podía usarse. O'Connor confesó que tenía pánico a Gene Kelly, por lo que no sorprende que la repitiera sin chistar.


11. Gene Kelly exigía, pero también se exigía a si mismo. El día en que rodó la escena en la que baila bajo la lluvia, estaba muy enfermo y con fiebre. Aunque todos querían que se fuera a casa, Kelly insistió en que le dejaran intentarlo una vez. La escena, en la que Gene Kelly improvisó la mayoría, es la que finalmente aparece en la película. Eso sí, el sonido de sus pies es en realidad el de las dos coreógrafas que le asistieron durante el rodaje: Carol Haney y Gwen Verdon, quienes grabaron metidas en cubos con agua hasta los tobillos para que el sonido fuera realista.

12. Gene Kelly era un profesional y muy exigente, pero durante el rodaje de Singin' in the Rain su actitud tan negativa se debía a que era la última película que haría bajo contrato con MGM. El actor quería que el estudio se frustrara y le liberara del contrato para poder aceptar oportunidades en otros estudios. Lo consiguió, pero su actitud no arruinó la película.

13. La escena del ballet de Broadway iba a ser interpretada por Donald O'Connor junto a Gene Kelly. El actor tuvo que ser reemplazado por Cyd Charisse debido a compromisos previos. Para la escena, Cyd Charisse tuvo que perder peso (había sido madre) y prepararse para ajustar su estilo de baile al de Gene Kelly, que era muy diferente a lo que ella estaba acostumbrada. 

14. El coste final de la película fue de 2.540.800 dólares, de los que 157.000 pagaron el vestuario de Walter Plunkett. La recaudación después del pase de estreno en cines fue de 7.700.000 dólares. 

15. El negativo original de la película se perdió en un incendio.
¿Os sabéis algún otro dato curioso sobre Singin' in the Rain

18 may. 2015

Fantastic Mr. Fox


Ver Fantastic Mr. Fox es como ver cualquier otra película de Wes Anderson. Los encuadres son los mismos, la estética es la misma, los personajes se comportan exactamente como se comportan los personajes de cualquier película de Wes Anderson

El stopmotion es la técnica perfecta para un director tan meticuloso y detallista como Anderson, y el resultado el mismo que si hubiera trabajado con actores de carne y hueso. Le ha quedado una película muy fiel a su estilo, una película que cualquiera puede asociar con él. Es exactamente lo que uno puede esperar de él.

Aún así, no ha logrado tocarme la fibra como otras de sus películas. Y me sorprendió, tratándose de una historia de Roald Dahl y de mi técnica de animación favorita. Me ha gustado muchísimo el resultado, pero no es una película que considere que volveré a ver muchas veces. 

Quizás no he conectado con ella porque era exactamente lo que esperaba ver, y nada me ha sorprendido. No lo sé. Aún así, el resultado es una película muy bien hecha y llena de detalles muy bonitos, una película que todo fan de la animación (y de Anderson) debería ver.