27/8/2014

5 consejos de Tony Gilroy para los futuros guionistas

Tony Gilroy -guionista de dos de mis películas favoritas (Devil's Advocate y Armaggedon)- se sentó hace casi un año con la BBC para aconsejar a los futuros guionistas sobre cómo escribir un blockbuster. He seleccionado cinco de aquellos consejos, que creo que cualquiera que quiera escribir un guión puede encontrar útiles.

Tony Gilroy (7732163606) 

Ve al cine 

"No creo que se pueda aprender de cursos o libros. Has estado viendo películas desde siempre, has llenado tu vida de narrativa (...). Ya lo tienes incorporado. 
Ir al cine, tener algo que decir, tener imaginación y la ambición de hacerlo es todo lo que necesitas. Puedes aprender a hacer lo que quieras".

Inventa, pero sé realista

"La calidad de lo que escribas estará directamente relacionada con tu comprensión del comportamiento humano. Debes convertirte en una especie de periodista de la película que tienes en tu cabeza. Debes reportar sobre ella. Cada escena debe ser real".

Empieza con algo pequeño

"Las grandes ideas no funcionan. Empieza con una idea muy pequeña, sobre la que puedas construir algo".

Aprende a escribir en cualquier sitio y en cualquier momento

"Mi objetivo primordial es estar en mi escritorio. (...) Si lo que escribo va por el lado correcto, no quiero dejarlo. (...) Más que nada, quiero enfrentarme a mi escritorio y no tener miedo de trabajar".

Vive

"Si no tienes nada que decir y si no has hecho nada más que ver unas cuantas pelis, ¿de qué sirve? Sólo puedes escribir sobre aquello que conoces, y eso te puede limitar o abrir muchísimas posibilidades.
Interésate en muchas cosas y sigue interesado. Tengo amplios conocimientos y a la vez muy pocos. Es mucho más interesante cuando los periodistas, policías y doctores se hacen guionistas que cuando lo hace un estudiante de 20 años. Hay excepciones, claro, pero si no tienes nada que decir, ¿entonces para qué estás haciéndolo?"

Podéis leer todos los consejos de Gilroy aquí (en inglés).

25/8/2014

The Lifeguard


Hace un par de años, poco antes de que el proyecto Veronica Mars renaciera de sus cenizas, leí acerca de una película independiente que estaba rodando Kristen Bell. Se llamaba The Lifeguard e iba sobre una chica que, a punto de cumplir los 30 años, abandona todo y regresa a su pueblo para reencontrarse con su época más feliz. 

Como buena película independiente, sabía que cuando viera The Lifeguard me iba a encontrar con algo que me iba a hacer pensar y reflexionar. Y no me equivocaba. Me encontré con una película que me habló de algo que conozco bien -que todos conocemos bien-, que es esa necesidad de sentirse libre y vivo. Y de lo contagiosa que es.

Kristen Bell está genial. Su papel no es fácil: se trata de alguien que está escapando de algo que le hizo daño y se está intentando refugiarse en una época que la hizo feliz. Alguien que no es consciente de que en el proceso está “afectando” las vidas de aquellos a su alrededor. Y que, en su necesidad de sentirse niña de nuevo, no está pensando demasiado en las consecuencias.

The Lifeguard no trata el tema a la ligera, como se suele hacer en las comedias; pero tampoco creo que esté criticando la actitud del personaje. Simplemente nos muestra qué la lleva a eso, qué ocurre después, y nos dice que hay que seguir adelante y buscar lo que nos haga felices. 

A pesar de pasar gran parte de la película con un nudo en el estómago (e imaginando correctamente lo que iba a suceder), al final me he quedado con una buena sensación. Temía que no fuera así, lo confieso. The Lifeguard tiene momentos duros, y quizás al final todo se resuelva demasiado fácil; pero a veces la vida es así y los problemas tienen soluciones mucho más simples de lo que creemos.


22/8/2014

Dust

Alan Rickman tiene, posiblemente, una de las voces más inolvidables de la historia del cine. Es nombrarle y, automáticamente, todos pensamos en esa voz. Infalible. Hoy os traigo un corto con él como protagonista, pero en el que no le escucharéis decir ni una palabra. Al menos no literalmente ;)

Dust, de Ben Ockrent y Jake Russell me ha resultado perturbador y hermoso a partes iguales.


Buen fin de semana.

20/8/2014

Historia del cine y aspectos técnicos: Aspect Ratio

vía Wikimedia Commons


El aspect ratio (radio o relación de aspecto) es la relación proporcional entre el ancho y la altura de la imagen. Los más comunes en el cine actual son 1.85:1 y 2.39:1, y en vídeo 4:3 (1.33:1) y 16:9 (1.77:1). La relación de aspecto se define con la cámara y la apertura del proyector.

Cuatro tercios (4:3): el ratio de la Academia

Este ratio fue el primero en utilizarse para las proyecciones cinematográficas. Cada fotograma ocupaba todo el espacio de negativo entre las dos líneas de perforaciones (ocupando lo que serían cuatro perforaciones). 

Con la llegada del sonido, éste se grababa justo al lado de una de las tiras de perforaciones, por lo que la imagen pasó a ser un poco más alta de lo que era antes. Esto “incomodaba” a la audiencia (acostumbrada al viejo formato) y resultaba un problema para la proyección en algunas salas. Los estudios intentaron ajustar la imagen al formato anterior (de 1.33:1), y en 1930 acordaron una apertura del proyector de 20,3 mm x 15,2 mm . 

Sin embargo, en 1932 la Academia de Artes y Ciencias norteamericana decidió hacer una pequeña variación a las medidas estándar, estableciendo una apertura de 20,95 mm x 15,24 mm (1.37:1). Y ese fue el estándar adoptado para las producciones a partir de entonces, y hasta 1952.

Comparativa de Aspect Ratios via Wikimedia Commons

Las pantallas se ensanchan y los estudios compiten

Con la llegada de la televisión, que tenía una relación de aspecto de 1.33:1, y se veía como una amenaza para las salas, la industria cinematográfica decidió ofrecer algo diferente. Como consecuencia, se crearon varios formatos de pantalla ancha (widescreen). 

En septiembre de 1952,  la 20th Century Fox introdujo el Cinerama (2.59:1). Era una variación de un formato utilizado en 1927: Polyvision. El formato Polyvision tenía un ratio de 4:1, y utilizaba tres películas de 1.33 proyectadas una junto a la otra. Fue desarrollado para el Napoleon (1927) de Abel Gance, y no triunfó porque podían verse las líneas entre cada imagen proyectada.

El Cinerama también utilizaba tres cámaras y tres proyectores, pero el resultado estaba mejor logrado. Se proyectaba en una pantalla curva, con un resultado inmersivo. Esto conquistó a la audiencia, y la industria ofreció otras variedades de formato.

El CinemaScope, también de la Fox, era un poco más angosto (2.35:1) y se lograba con una cámara y un proyector, usando una lente anamórfica. Debutó en febrero de 1953.

La Paramount implementó el VistaVision en 1954. Se trataba de un sistema que orientaba la cinta de forma horizontal en lugar de vertical, para lograr mayor calidad de la imagen. El VistaVision podía proyectarse en tres aspect ratios diferentes: 1.66:1, 1.85:1 y 2.00:1. Alfred Hitchcock utilizó este formato para algunas de sus películas, y actualmente se sigue utilizando para los efectos especiales de algunas películas (por ejemplo, Dark Knight Rises, de Nolan).

La lista de aspect ratios utilizados para el cine es muy larga (podéis consultarla aquí, y aquí tenéis algunos ejemplos de los ratios más usados), entre ellos el famoso IMAX. Ese necesita un post para sí solo, por eso hoy sólo me limito a nombrarlo. El standard actual (1.85:1), que se conoce como Masked Screen, Flat Screen o formato anamórfico hizo su primera aparición en abril de 1953. Utiliza lentes anamórficas, y es una mejora del CinemaScope que permite filmar primeros planos sin distorsiones.


La adaptación a la pantalla pequeña

La jugada del cine, que ensanchó las pantallas, supuso un problema a la hora de emitir películas en televisión. Desde los cincuenta hasta los ochenta, en que las pantallas de tv comenzaron a ensancharse al nuevo estándar de 16:9, la solución era, por lo general, cortar parte de la imagen.

El Pan and Scan implica seleccionar la parte más importante de la imagen, y recortarla en un formato 4:3. En algunos casos, eso significaba perder bastante imagen (y detalles que podían no parecer importantes). Aunque significaba perder menos que en el sistema en el que se cortaba directamente un 4:3 del centro de la cinta, en el que se perdía todo tipo de imágenes. Seguro ya lo habéis experimentado alguna vez que configuración de vuestras teles ha cambiado de 16:9 a 4:3.

Otro método de ajuste de la imagen cinematográfica es el letterboxing (las tiras negras en la parte superior e inferior), que con la llegada del 16:9 inspiró el pillarboxing (las tiras negras a los lados de la imagen). Y quizás alguna vez os habéis encontrado con su tercer hermano, el windowboxing (una combinación de los dos primeros). Para evitarlos, la única solución es distorsionar la imagen para ajustarla al formato de la televisión. Personalmente, prefiero las tiras negras ;)


18/8/2014

Guardians of the Galaxy

Ya sabéis que yo no soy muy de las actuales pelis de superhéroes/basadas en cómics; pero que de tanto en tanto veo alguna porque creo que hay que ver de todo un poco. Guardians of the Galaxy realmente no me llamaba demasiado la atención; pero como se hablaba tanto de ella, decidí darle una oportunidad.



Para empezar, creo que los que la comparan con Star Wars (1977) están exagerando. No soy fan de Star Wars, pero reconozco la influencia que ha tenido en tantas generaciones. Y creo quue , si bien Guardians of the Galaxy es quizás una de las películas mejor logradas del género, no tendrá tanta influencia. 

De hecho, creo que un niño de esta generación no se enterará de gran parte de las alusiones a los ochentas, ni conocerá esos clásicos de los setenta que suenan. La película resuena en nuestra generación porque somos nosotros quienes vemos con nostalgia todas esas cosas de las que habla el personaje de Chris Pratt

Claro que está bien hecha, que es divertida, y que posiblemente estemos bastante tiempo bromeando con algunas cosas que vimos en la peli. Pero dentro de treinta años, ¿de verdad creéis que la gente seguirá fascinada con Guardians of the Galaxy? Yo creo que no.

Guardians of the Galaxy es una película bien hecha, entretenida, con la que seguro varios se echan unas risas. Logra mantener un buen equilibrio entre la acción y la comedia, aunque el drama se queda un poco flojo. Sigue la estructura típica de las películas del género y es totalmente predecible. Es entretenimiento fácil y seguro, lo que el público de la blockbuster quiere y espera. Pero, por favor, dejad de compararla con Star Wars